El drama de esta película es una realidad reflejada en la frustración que puede sentir un ser humano, pero aún más una mujer.

La sensibilidad, vulnerabilidad y rechazo se permean de tal manera en la protagonista que logra mostrar una realidad que muchas mujeres pueden estar viviendo actualmente. Una vida frustrada sin un pago digno, la poca empatía social de una madre soltera cabeza de familia y aún peor el sistema judicial que solo busca juzgar más que ser una vía de ayuda.

Impactante la manera tan trágica de mostrar una realidad sin necesidad de disfrazar las emociones. Cuestiona el final tan perturbador, pero cuestiona más, el trasfondo psicológico y social que hay detrás de esta escenografía; el punto donde ya no hay control y sale una criatura cansada de su vida frustrada, mostrando que no hay límites cuando cada uno de estos fueron pisoteados sin importar raza y condición.

Harta, una crítica social de la realidad actual y también un reflejo del límite al que puede llegar la salud mental de una persona, donde la única salida es actuar bajo las emociones perdiendo el control de los actos.

Son muchas las enseñanzas que deja esta película hacía la sociedad pero la mayor de ellas es tener empatía con el otro, ayudar, escuchar sin juzgar y si es necesario ser una mano ayuda para quién realmente lo esté necesitando.

Harta, una invitación a ver el otro desde el amor y la compasión.